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“Vida miña”

07 Outubro 2014
Emilio_rua_disco

Artista: Emilio Rua

Fecha de publicación:
19/06/2006

Formato:
CD

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Vida Miña

1. Unha Meiga En Ti
2. A Carolina
3. Buscame
4. Vida Na Aldea
5. Comic
6. Miña Galega
7. Un
8. O Ultimo Baile
9. A Rianxeira
10. Vida Miña
11. En Nome Da Paz
12. Mama Sara

Texto de Xosé Carlos Caneiro.

Cuando canta Emilio parece que la luna se pone trenzas. Es un artista, un inspirado, un bohemio que va con la guitarra prendida en la boca: los versos colgados de los ojos.

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Hace música que adormece, exalta, emociona, entusiasma, vulnera. Digo que es un inspirado porque solamente las musas son capaces de elaborar el canto que permanece. En estos malos tiempos, cibernéticos e incomunicados, la música de Emilio es celestina: aproxima, une, desata.

Escucho a Emilio como una terapia. Voz suave, frágil en porcelana, de luna, digo. Con trenzas. Guapa. Hay que reivindicar el arte que nos salva del tedio. El arte que nos abraza y despierta. Ese que nos hace más humanos. Este es un disco pleno de humanidad. Un disco lindo. No reza al dios de los negocios. Sabe que hay precios que no pueden pagarse y que los músicos de verdad, los que amo rotundamente, no cambian a las musas (a la musa) por nada. El arte, para los que lo queremos, es demasiado importante para venderse por pasta

Todo lo que necesitas es amor, lo sabemos. Emilio Rúa recuerda este apotegma constantemente. Con rigor bohemio inspirado, con caramelos, con Uxía, que tiene una casita blanca en el alma, en los labios, en la voz.

Este es un disco para tomar acompañado, en copas, o en el tabaco solitario de la melancolía. Es también un disco para curar la tristeza.

Ambivalente, polivalente y multisectorial: palabras tan feas. Un disco de corazón amplio para ampliar el horizonte de nuestros dedos: esos que acarician. Dejarse acariciar por él es un regalo. De primavera. De Abrazos. De amor, precisamente.

Texto de Emilio Rúa:

La primera vez que canté ante el público fue una aldea gallega. Yo solamente tenía siete años y tocaba en el grupo que mi padre formó conmigo y con mis cuatro hermanos, el Concorde Atenea. Con él recorrimos durante ocho años Galicia, Portugal, Asturias y Castilla-León. ¡Todavía me acuerdo haber tocado en un pajar y en unos remolques de tractor!.

Tras la desaparición de la formación comencé a hacer canciones dedicándome por entero a la música, mi pasión. Y fue así que, en el año 2000 grabé mi primer CD tras ganar el certamen “Lluvia como furiosa” en el pueblo de Verín (Ourense). Después de un tiempo, en 2006, publico este segundo trabajo discográfico con el sello Boa.

Durante el intervalo de tiempo participé en el certamen de Cantigas de Mayo 2004 en Ceutí (Murcia) en el que conseguí el segundo puesto. En el certamen de “Jóvenes Cantautores de ELX 2005” recibí el primer premio. En ambos certámenes pude contar con el apoyo de José Miguel López de Radio 3, y cantando siempre en mi lengua: el gallego.

Fue gracias a Uxía Senlle, a Segundo Grandío y a Fernando Luaces, que confiaron en mi música e hicieron posible este CD. Dicen que siendo un niño ya cantaba. No lo recuerdo. Y que, sentado en una silla marcaba el compás con el pié, sin poder llegar al suelo. Hoy tengo los dos pies en el suelo y mis pasos están anclados en la tierra.

Texto por Uxía:

Emilio Rúa tiene en los ojos y en la voz la profundidad de las tierras de Ourense, de Ventas da Barreira, donde nació y donde vivió. Lejos del mundanal ruido, allí fue capaz de construir una personalidad musical propia. Guitarra y armónica arropan su voz aguda, a veces rasgada, para expresar sentimientos muy nuestros, y, al mismo tiempo, universales.

Gritos de dolor o cantes de amor, referencias constantes a la vida en la aldea o a los iconos de nuestra música tradicional (“-Qué magia tiene la gaita que suena en la orilla de la distancia”); la fragilidad de quien ama y sufre, la grandeza de los hombres y mujeres que luchan a favor de la paz, de las víctimas de un sistema injusto.

La vida nunca debería arrebatarnos lo que tenemos de puros, de inocentes. Emilio Rúa nos transporta a ese mundo donde el amor y la belleza de lo cotidiano son aliados para ser más felices. El mundo rural que describe aparece vestido de nostalgia: “Morirán en las aldeas las estrellas de esta noche eterna”. “Mi gallega, estás sola en la aldea”; pero también de esperanza: “Todavía queda vida en la aldea”

Lo que subrayaría es la fuerza expresiva, rotunda y profunda de sus composiciones: pop elegante, baladas intensas o versiones muy acertadas de canciones tan populares como “A saia de Carolina” o “Rianxeira”, que recobran en su voz nueva vida y una lectura radicalmente diferente a las habituales versiones recurrentes de estas piezas tan emblemáticas de nuestro folklore. Canta en su lengua materna, con la que mejor exterioriza lo que siente, y lo hace con un orgullo que lo diferencia de los autores gallegos nuevos de su generación

La producción intenta realzar las canciones sin desvirtuarlas, sin que pierdan la esencia y la autenticidad que las caracteriza. Tratamos de hacer un trabajo creativo, imaginativo, contando con el talento de los músicos invitados en este disco. Guitarra, batería y percusión, contrabajo, acordeón, piano, cuerda y metales fueron los timbres elegidos.

Entre los músicos, Paco Charlín (contrabajo) y, sin duda, uno de los mejores bajistas del país que acompaña a grandes figuras del jazz ibérico (ha tocado con Bernardo Sassetti, Perico Sambeat, Abe Rábade…); Leandro Deltell, batería de largo recorrido que acompañó a Budiño, Mercedes Peón, Uxía… y Paulo Borges, pianista y acordeonista nacido en las Islas Açores, que aporta la elegancia y originalidad de su virtuosa interpretación.

Todos y cada uno de ellos ayudaron a construir un resultado único, vertiendo la sabiduría y la entrega en una obra que, estoy segura, será punto y a parte en la música gallega, que hace tiempo que no se aproximaba al pop cantado en gallego tanto en la composición como en la interpretación.